EL ACANTILADO DE POR SIEMPRE JAMÁS
Aconteció que -tras el descubrimiento del fuego, de la rueda, de la penicilina, de la fisión nuclear, de internet y del mapa completo del genoma que nos conforma- la Humanidad, en esa su constante búsqueda que nunca acaba, descubrió la tan ansiada inmortalidad. Algún tiempo después, había programas de televisión en los que ciudadanos cualesquiera despeñaban por acantilados del país a viejos enfermos. Éstos rebotaban gráciles, riéndose impunes de sus huesos rotos.
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