
(noche de verano en la) CIUDAD TIEMPÓFAGA
Hay un hombre loco llorando a las puertas del Murder King,
hay freudomarxistas, libertos,
hay auténticos hijos de puta sin par,
hay cándidos, pasto que serán para la ciudad tiempófaga.
Hay roedores con falos de hombre,
hay comebolsas lanzadas
(son proyectiles de mierda seca)
al asalto de Jolibud.
Hay punxs de plástico,
predilectos perfiles de Audi y cresta,
agropunxs, pseudopunxs,
hay preclaros punxs para la ciudad tiempófaga.
Doquier hay esnobismo,
fanzines que pagan por ser leídos,
rutilantes de las letras,
poetas que no valemos mucho...
Hay THC en tus venas,
selva negra de sangres que viven aún,
y sangres de multitud de batallas que
en su día
fueron,
y que son ahora antología.
Hay grandilocuencias a olvidarse
y hay,
a las afueras de la ciudad tiempófaga de Gran_Nada,
un extraño circo que te obsesiona.
Hay turistas resplandecientes
en días enteros de asueto por InfraEuropa,
hay amantes transoceánicas,
y hay equipos segundones que este año tampoco van a subir.
Hay un falso dominico que en Notre Dame nos leyó el óbito de Dios,
a los que escucharon,
hay aceite quemado,
hay semen que resbala por tu barbilla,
Hay mujeres que se dejaron besar,
mujeres con las que follaste en la Who,
hay mujeres que se ahogaron en el tsunami,
mujeres vampiro-hembra que vuelan y revuelan el barrio de Cartuja.
Hay un puto Cristo pedigüeno en cada esquina,
hay sus inevitables perros tísicos,
hay situacionistas o no los hay,
hay pintadas que recuerdan lo que pudo no ser,
nunca.
Hay libros que no vas a leer,
ni siquiera hoy, ahora, ya,
hay triunfos que no soportas.
Hay telepredicadores al acecho del insomnio
y hay,
como preludio de la felicidad,
carteles estrambóticos y luces que vinieron del futuro.
DERROTADOS/INVICTOS
Se dejan plusvalir y así lo saben,
en bandeja de plata se sirven
las cabezas mejores de mi generación
o de otra generación.
Se han servido ya las cabezas de los mejores...
Se dejan plusvalir,
y así lo saben ya:
aún no les ganaron la guerra civil.
PARQUE DE LAS PALOMAS, 1986
Los pájaro metálicos de la película
de cuando era chico
vuelan
despacio
ahora
tranquilos
al fin.
Vuelan despacio,
atraviesan la ciudad y nuestro mar.
Son seres perfectos
(más allá de cualquier duda)
que quiero tener en los hombros,
que se posen en el cuerpo mío,
retenerlos, como en esa foto,
parque de las palomas, 1986,
esa foto que tengo,
que en algún sitio estará,
bomba de la añoranza,
inmóviles y durmiertes,
tiempos mejores
en libros y cajas,
capturados.