LA LUNA
El cliente pidió la luna y el camarero no pudo hacer otra que obedecer. Se rascó un poco la barbilla, dejó su bandeja por ahí y se elevó sobre una de las sillas que ocupaban la terraza. Recogió con su mano unas pocas luminiscencias de luna y las aposentó cuidadoso en el café.
0 comments:
Post a Comment