
UNO NUEVE OCHO CUATRO
(La noche de los vivos murientes)
Es sentida la noche,
es exprimida,
y hay un alma,
es un cardio valiente,
entre bambalinas y semáforos.
Se arrastra y atraviesa el fuego,
la noche hecha estación,
viacrucis de doce paradas,
callejones de Gran_Nada.
Es aún
(o fue ya)
la noche de los vivos murientes;
la del destemple a la luna,
la de apagar los fuegos que enciende,
La noche hecha para ser hiel,
barro seco,
aceite sucio de freidora McDonald´s;
la noche para no mirarla,
para no permitirse romanticismo alguno.
Es la noche primera o la noche diez mil.
Entre bambalinas o semáforos,
Uno nueve ocho cuatro,
los grafitis lo repiten.
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